Cuando
me pongo a pensar sobre mi familia, sobre todo lo que me han enseñado, como me
han educado, me doy cuenta de la suerte enorme que tengo en ser parte de una
familia como la mía. Estoy orgullosa de pertenecer a ella y no me gustaría
haber nacido en una familia diferente.
Mi
familia es una familia con valores. Desde pequeña me han enseñado que está bien
y que está mal. Siempre hemos practicado todos los valores pero en los que más
nos enfocamos son en la responsabilidad, espiritualidad, gratitud, sinceridad,
el esfuerzo y la humildad. Mis papás siempre han estado ayudándome a reforzar
sobre todo estos valores.
Además de practicar los
valores, mi familia siempre me ha apoyado en todas mis decisiones y situaciones
difíciles por las que he pasado. También, siempre me han enseñado a tener y
seguir mi propia voz. A no dejarme manipular por las demás personas y siempre
hacer lo que yo sé que es mejor para mí. Esto me lo ha enseñado sobre todo mi
mamá. Ella es una de las personas más fuertes que conozco y una de las que más
admiro. Ella nunca se da por vencida y siempre lucha para alcanzar sus
objetivos. También, es una de las personas más prudentes que conozco, que en mi
opinión, la prudencia es uno de los valores más necesarios en la actualidad y
también uno de los que más hace falta.